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Desgobierno ácrata para dementes irredentos

Estaciones, ocio y dioses

Estaciones, ocio y dioses

Estaciones..., las estaciones que nos entretenemos de vivir son pasajes del alma. Lo que pasa es que como ya no tenemos alma lo que hacemos es vestirnos de colores distintos según la estación. Grises otoñales, blancos invernales, amarillo primaveral, rojo estival...

Tengo los colores guardados en una caja, y la caja es transparente, y puedo ver que a veces los colores se enfadan mucho, se pelean y se les ve brillantes. Otras veces son muy amigos y se juntan y se vuelven invisibles en plan luz blanca con esencia divina.

Ahora nos llega el verano, queda poco. Algunos tienen jornadas intensivas, otros intensivizan su mente, otros relajan su pensamiento, un pensamiento que ya suele estar aletargado. Relajar el letargo debe ser algo como oscurecer el negro, algo sublime si lo consigues...y si lo aprecias también debes tener algo especial, sin duda.

Este verano es verano sin azoteas, porque las azoteas están muy cerca del cielo y el cielo ahora mismo está muy lejos ya que nuestro gobierno se ha encargado de laicizarnos a todos. Supongo que el Altísimo debe haberse olvidado un poco de este país tan católico, y está mirando un poco a los demás. Y es que aquí ya no somos tan católicos gracias a tanta inmigración allende occidente y tanto moderno visionario, y ya era hora, que estábamos muy maniatados moralmente.
Así que, ya que no somos católicos se me ocurre que podríamos ser ociosos. Yo lo soy. Abogo por la ociosidad como la nueva religión. No se si pondría a Baco como divinidad única...a mi personalmente me gusta más un Olimpo plagado de dioses sinvergonzotas que perdonan el ocio. Me pregunto si una bacanal es algo ocioso... en cualquier caso suena atractivo.

Ahora que queremos olvidarnos de todo lo antiguo, ahora que solo recordamos el pasado para herir. Ahora es momento de volver a una buena religión politeista donde el ocio sea la actividad principal. Y es que ahora hay muchos fenómenos inexplicables que con un buen elenco de dioses se puede explicar. Yo personalmente no entiendo como un señor aparece dentro de una caja hablando de alguien que no conozco diciendo que se folla a otro que no conozco. No lo entiendo...así que debe ser cosa de los dioses del nuevo Olimpo. Creo firmemente que este verano deberíamos encontrar una buena caterva de dioses, semidioses y bandidos a los que adorar y temer. Porque de heroes...de heroes si que anda escaso el tema.

Mientras tanto sigo mirando mi caja con colores. Es curioso lo que se ve... ¿serán los dioses?

Texto para conjurar los miedos

Texto para conjurar los miedos

¿Te imaginas lo que es morir? De pronto, sientes que te haces liviano, como un pañuelo de seda y el dolor empieza a disolverse, lentamente al tiempo que sentimos que ascendemos. Los ruidos de la vida también empiezan a desvanecerse y, sobre el sonido de aguas o fuentes, una coro de voces sin decir nada nos van llevando lejos de todo lo que va quedando abajo. Y ese cuerpo ligero, transparente en que nos hemos convertido, parece que sonriera libre ya de ataduras que pesan, de dolores, de suspiros, solo sonríe. Miramos hacia abajo y vemos ya la ciudad a lo lejos, el movimiento de los coches y los semáforos, la gente camino por las calles, la boca del metro, el bloque de cemento, ahora empequeñecido. Lo miramos sin pensar en nada, pero sonreimos porque nos invade una felicidad plena, solo sentida remotamente en algunos momentos de la infancia, y una emoción solo repetida tres cuatros veces ya de adultos, cuando arrastrabamos nuestra existencia por la tierra.

Unas luces nos rodean. Luces azules y blancas que resplandecen, y que es como un coro de luces. Nos llevan y nos rodean en nuestra ascensión. Cuando más alto ascendemos, la felicidad nos va copando el alma hasta hacerse casi insoportable. La emoción esta intensa, que cerramos los ojos del alma, y nos apretamos la emoción, como si la felicidad plena también fuera de resistir.

El coro va desapareciendo paulatinamente y las luces se van apartando, rapidamente. Abrimos de nuevo los ojos y nos encontramos en un universo lleno de estrellas, y es como si volaramos por el espacio, a una velocidad increible. Vemos pasar las estrellas y planetas distantes e imaginamos, recuperamos de nuestra conciencia la débil imagen de una creencia en el cielo. El solo pensamiento del cielo, de Dios, nos conmueve hasta tal punto que nuevamente cerramos los ojos.

Los volvemos a abrir y nos encontramos entonces, con un silencio y una oscuridad total. Las estrellas han desaparecido, la sensación de movimiento también. Hemos quedado suspendido en un lugar oscuro y silencioso. Nuestra conciencia empieza a desvanecerse paulatinamente y nos damos cuenta, que ahora si, ahora llega la muerte. Nos entra un terrro terrible, nos sentimos totalmente desamparados, queríamos gritar, patalear, correr hacia algún lugar y en realidad no podemos movernos.

Nuestra conciencia, que se había resistido, empieza a debilitarse, empezamos a visionar nuestra pequeña vida, nuestros pequeños dolores. Vemos a nuestros hijos, las personas a las que amamos, a lo que murieron antes que nosostros. Como en una pelicula, vemos pasar escena por escena nuestra vida, hasta llegar a esa oscuridad inconcebible. Cerramos los ojos que no volvemos a abrir, porque no ya somos nadie.

Memoria del Náufrago II. Horizontes

Memoria del Náufrago II. Horizontes

El horizonte permanecia al acecho de un mar aplacado, azul y triste, que resollaba como en sueños a lo largo de la franja refulgente de la playa próxima. Solo las estrellas, elevadas mas allá de la ambigua oscuridad, colgadas imaginariamente de ese perfil solitario, espeso de humaza y remoto, como pequeñas hogueras encendidas de una ciudad imaginaria, parpadeantes a causa de una ligera brisa que dejaba el mar a sus espaldas, parecían ser la única esperanza de un cuadro que no parecía tener fin.

Las olas encallaban placidamente sobre las arenas tersas y resplandecientes, como pesados y amorfos cetáceos, dibujando una sinuosa calzada de carnes flacidas que se perdía en las otras oscuridades en el extremo mas remoto de las costa, donde los desordenados perfiles de la vegetación parecían agolparse para contemplar un horizonte inexistente.

Es fácil imaginarse, acunado por el murmullo de la noche marina, el destino sombrío de los navegantes en medio del mar, oteando el horizonte con la esperanza somnolienta del mastil de un rayo de sol.

Yo permanecía alejado de las arenas y disuelto en el anonimato, contemplado el fogueo continuo de la olas. Mecido por el sueño de vigilia, que es el pensamiento.

El tiempo es una ficción. Un segundo, un minuto, un hora transcurren acorde con el ritmo pesado de las olas, el intervalo de silencio al que sigue un crepitar oscilante como de guijos o conchas. Tan lentamente, que el horizonte oculto se va despojando de estrellas, desnudando la línea de océano y cielo, para dejar paso a los matices de un sol que se anuncia en el color de mar, que ya arrastran las olas.

A esa hora, cuando se descubre una complice transparencia celeste, me retiro hacia la selva, transcurriendo por exiguas vereditas esmeraldas, sintiendo la frialdad de los helechos mojados por el aliento brumoso previo a la amanecer. Durante el día duermo pesadamente para despertar por la tarde, cuando el sol declina por barlovento. Por la noche me entrego al festín de la oscuridad. En realidad, ya estoy muerto.

Memoria de Náufrago I: Las serpientes y las arañas

Memoria de Náufrago I: Las serpientes y las arañas

Siento tocar el tema, pero, conviene a la hora de naufragar elegir islas donde no haya serpientes y si las hay, que al menos no sean venenosas. No es fácil que en una isla desierta encuentre un naufrago antídotos (normalmente el antidoto está en otra isla, lo que ya de por si justifica un viaje).

Lo mismo puede decirse de las arañas. Yo no tengo especial miedo a las arañas, pero tampoco me es grato imaginarme durmiento en la playa, y que me recorra el pecho lampiño una inmensa araña peluda. Para eso ya estan los pequeños cangrejos.

No siempre se puede elegir, pero son recomendaciones que siempre doy a los indecisos y a los que aspiran a convertise en un buen naúfrago.

La memoria

La memoria

La memoria es cosa extraña. La zona oscura de la vida, donde se guardan, inmaculadas, las raíces más profundas de todos nuestros miedos. La memoria, nutrida de recuerdos, instantes, caras, besos, manos, olores, sonidos. La memoria sensual y espacial, que dan perspectiva, profundidad, isometría y referente, que marca del algún modo, desde la trastienda, los destinos, los comportamientos, las creencias, que cincela los caracteres y los ánimos. La memoria vive en nosotros, pero no se vive. La memoria es la vida no vivida que nos acompaña silenciosa allá por donde discurren nuestros dias más insulsos, más inofensivos. Vive agazapada, a veces resentida, desdeñada por lo cotidiano, ignorada en los pequeños hechos vitales que inundan el día a día y, sin embargo, nos maneja, nos condiciona en una proporción injusta, en nuestros actos aparentemente más naturales y espontáneos. Se descubre en nuestros pensamientos fugaces, en irritaciones explosivas que nadie ni nosotros mismos entendemos, se descubre en nuestros gustos, en nuestras pasiones, en las mujeres que amamos, maltratamos o mimamos. La memoria, como un rumor de mar de fondo, como una palabra al borde de los labios presta a precipitarse, como un olor de perfume liviano que acierta a evocar un algo inaprensible. Una infancia azul, un jardín remoto y extrañamente familiar, el cuello de alguna mujer a quien hemos olvidado, es decir, la mujer que sobrevive soterrada en la memoria distante. A veces la memoria, se traduce en un recuerdo concreto que queda permanentemente a punto de colmarse como una lágrima, queda suspendida como las palabras en la punta de la lengua, y de repente, sin saber que o quién, se vierte en nuestra conciencia y caemos en el abismo de su significación toda. Caemos en cuenta de su permanencia y tenemos la impresión de que siempre estuvo ahí de cierto, y que durante años ha buscado salida por el laberinto neuronal, para traernos de vuelta, para forzarnos a un careo con el otro yo relegado.

Yo soy la otra parte que queda, sustraído ya de recuerdos.

Hay memorias que decididamente llevamos al rincón de alma o la cabeza, al olvido, que apartamos de nuestra vida, por cobardía o debilidad, siempre como necesidad para sobrevivir al propio ego, que acaso el hecho ha dañado irreparablemente. Pero el olvido no es sino el aplazamiento del recuerdo y no parece sino que cuanto mayor esfuerzo hemos puesto en apartarla de nuestras conciencias con mas empeño parece querer determina nuestras acciones, querencias o ánimos. Y ellas mismas, construyen el resorte que habrá de catapultarlas, esa precipitación vital cuando experimentamos el cambio de escenario, nos hacemos otros, acaso los otros de nosotros mismos que dejamos atrás. Y este despertar puede ser ligero, dócil, y dejarnos una sonrisa melancólica pero también, el despertar puede ser brutal, surgir de pronto y con fuerza inusitada, y hacer tambalearse nuestro ridícula esquema personal, ese que hemos ido construido a base de olvidar. Y ese abismo que el olvido postergó, porque todo olvido es solamente posponer la conciencia, acaba por llevarnos al borde de un abismo insondable.

Leer sin leer...pasa el tiempo

Leer sin leer...pasa el tiempo

Leo y no leo. Y no es el zodiaco. Los tiempos mejores que siempre van a venir son los que nos venden. Siempre hay tiempos mejores, eso dicen. Siempre tienes que hacer lo que nos dicen porque siempre hay recompensa. Siempre tienes lo bueno detrás de la puerta. Siempre hay un mañana. Eso nos venden, vendernos lo contrario supone desconchar la máquina de la mentira y no le queda bien el rojo esmaltado con un desconchón blanquecino.

Leo y no leo. No por leer más eres mejor, algún seguidor de Tom Clancy da prueba de ello. Leo y no leo, leo las historias del pasado que algo tienen de verdad y mucho de mitografía. El pasado nos cuenta cosas, algunos las interpretan otros las ignoran. Otros las leen y releen. Y otros solo leen el pasado del ayer como inmediato predecesor al hoy.

Mi buen compañero de viaje de estas páginas, mi amigo encontrado como por casualidad en el quehacer rutinario, escondido entre lo que sucede con la llegada de tiempos distintos. Encontrar un hacedor de pensamiento es un lujo, y si además dibuja lo pensado con el pincel de la palabra mucho mejor. Y tú, con tus palabras, ya no buscas remover más conciencias que la tuya, y quizás la mía porque los afines se torturan entre sí. Tu ya has dado por perdida la batalla del colectivo, del apostolado, del proselitismo pedante. Con salvar tus libros ya es más que suficiente. Yo también quiero salvarlos. Si te falta espacio dímelo, seguramente podamos compartir mi baúl. Mi buen RB, leerte es más que pensar “qué bonito, qué bien escribe”, es pensar. ¿Cuántos piensan en lo que escribes y no en por qué lo escribes?. “¡Qué bien escribes!, y...¿qué te pareció la manifestación?”. No te leen, solo pasean su vista por las letras que has vertido.

Siempre hay tiempos mejores. Y si llegan...¿cómo reconocerlos?

Excesos, a propsito de ayer. Repetición.

Excesos, a propsito de ayer. Repetición.

Amigo, dices muchas cosas bien y otras....mal que se te perdonan, porque unas, las buenas, las certeras, las agudas, las inteligentes salen a la luz solo porque andas con otras tantas en la cabeza, que son abortos, excreciones, detritus, subproductos del proceso productivo... dandole vueltas y diciendote a ti mismo: "me cago en la leshe que no pué ser". Por eso no, no voy a tirar piedras a un picapedrero como tú, como hace tu primo., faltaria mas!. Y aunque en lo que dices a veces también se encuentra uno con ruedas de molino no totalmente desmenuzadas al menos nos aligeras mucho el trabajo en su comunión, promoviendo asi su digestión. Por eso, aunque a veces caigas en excesos, qué mierda!, también nos haces pensar para que no nos la cueles, cabrón. Y eso, perdona que te diga, es promover el librepensamiento que es lo que falta mucho por aqui (literal y figurativamente).

Y claro, ruedas de molino, rolling stone, tiene gracia, ruedas que prosperan, ruedan, y se consagran en el altar de los "media", y de lo nuevos sacerdotes pero, ojo, esos que también invaden las fabricas, las cocinas, los despachos, las escuelas, los almacenes, los ministerios, la logistica y la academia. Mentiras como puñetazos en la cara, como sablazos en el vientre, que invaden las alcobas (qué es el viagra sino mentira), los baños (que son los aceites sino mentiras), las princesas reales, los restaurantes chinos, los aeropuertos, los macdonalds, los falsos jardines memoriales que son de quita y pon (ya sabes a lo que me refiero). Que alegría la tuya que aún se te indigna los cojones.

En serio, deberian crecernos mechones de podredumbre verdescentes en la cara y chorretones de grasa, no de virtud precisamente. Tanta tolerancia, revienta. Tanto buenismo, y obediencia cansa. Las mentiras prosperan, amigo AG. Y prosperan gracias a esta pereza generalizada que lo ha invadido todo, pereza de pensar, cuestionar, opinar, discutir, debatir, y combatir. Pereza politica, moral, intelectual, vital, pereza de decir lo que se piensa y se siente. Luego, ya se sabe, tocar comulgar con traje de marinero aunque nos cubra la verguenza nivea, aunque amargue (que amarga) la hostia y se nos pega el paladar a las palabras. Y sino, a otra cosa.

Si ya sabes, que ahora siguen prosperando esos niños, que desde los inicios de la EGB ya combatiamos. Los niños buenos, tan obedientes, que comulgaban con los ojos mirando hacia arriba y sin morder la hostia, los que cuidaban la clase cuando se ausentaban el ilustrisimo maestro, los que se chivaban, los que empoyaban. El buenismo del que ya hemos hablado han vencido y esta es la venganza que nos aplican a quienes quitabamos los bocadillos en el recreo, o quienes necesitaban al "tutor on duty" para ponernos en nuestro sitio.

Despido ahora a un compañero que se va del trabajo. Me dice aquel manido "no merece la pena". Al final, todos buenos.

Lluvia tibia, calmada

Lluvia tibia, calmada

Lluvia tibia, calmada

He paseado estos días mis mínimas preocupaciones de señor engalanado, por el hospital infantil. Es como volver al centro de todo, donde se cuecen las tragedias. Es como reptar por el purgatorio o en la entre sala del infierno de Dante, la frontera insobornable. Las miradas cruzadas en los ascensores, en las salas de espera, en los rincones de vending machine, son como transparentes sogas que se te agarran al cuello y te obligan a inclinarte para que te arrastres a ras de tierra. A ras de tierra, todo parece gigantesco. El niño mas encorvado o disminuido parece un gigante.

Humanidad en carne viva. La infinita variedad del dolor. El orgullo desnudo de los enfermos. Los besos blandos de las madres. Las mandíbulas contraídas de los esperantes. Los sombríos rincones donde se almacenas las sábanas y los pijamas verdes. O sudarios.

Sin duda, el camino que lleva a la muerte, desciende en zig zag en una vertiginosa carrera alpina, llena de excentricidades. Un niño con la cara hinchada de cortisona, rapado al cero, arrastra los pies tras su madre. Un máscara le cubre la boca y la nariz. Me mira. Abre sus grandes ojos de trigo cándido. Apenas me da tiempo esbozar una sonrisa, aunque no sé por qué se me ocurre sonreir.

Durante el día largo, La Paz es un ciudad donde las calles son interminables pasillos de cardiopatías congénitas, inusitadas alergias, heridas ponzoñosas, pies retorcidos, muñones y zapatos ortopédicos, caras cercenadas quizás por cristales. Es un lugar terrible, de verdades incuestionables. Por esas calles avanzan intermitentemente celadores y auxiliares, matronas raciales, demacradas señoras de limpieza, enfermeras y médicos sigilosos. Junto a ellos un flujo sanguíneo de todas las categorías de enfermos, de ancianos, de niños, mamás y papás, embarazadas, jóvenes tristes en cabestrillos, y también de llantos, balbuceos, densos silencios y preguntas, muchas preguntas. La hora, la planta, cómo está, el alta, la baja, el informe, la radiografía. Gente que espera y espera. Gente que pregunta y pregunta. Nunca se hace tan evidente la espera, la esperanza y la pregunta cuya respuesta se ansia y se teme. Al crepúsculo, el vacío se adueña de los pasillos aunque, tras las cristaleras, aún hay gente que espera con bebes minúsculos. El padre que acaricia la cara de un bebé, la madre que al pasar te mira, como si tú tuvieras alguna respuesta. Todo esto ocurre todos los días y todas las noches del año. No me quiero ni imaginar lo que es un hospital de campaña para refugiados donde el yodo o apiretal se administra en cuenta gotas biern contadas y donde no hay un McDonald’s enfrente.

He hecho varias noches en esta frontera, Planta 1, Cirugía, Reanimación y quirófanos, y puedo constatar que el silencio nocturno solo es interrumpido por los pitidos de las bombas de suero y los pasos de las enfermeras. En otros sitios, son silbidos de bombas pero para mi, inimaginable. También hay ecos, murmullos, respiraciones. Pequeños sollozos y arrullos que te desvelan. Por la mañana siempre me cruzo con dos niñas, de siete años, hermanas que, hasta hace poco, llego a saber, compartían dos piernas y un costado. Son las primeras en lanzarse a la siete y media de la mañana corre-pasillo arriba y abajo, saludando alegremente a todos cuantos se cruzan con ellas. Cada una se impulsa con la única pierna que en el reparto le has tocado. Su padre, un argelino sonriente, las observa desde la puerta de la habitación. Su madre se ha quedado en Orán, dice, muy caro el viaje. No puedo evitar pensar en Camus y en la Peste.

Hay una verdad trascendente en el sufrimiento y desventura de nuestros semejantes, que mirado cara a cara se me escapa y me deja lívido. Lluvia tibia, calmada como si todo no estuviera perdido. Como si ahí se revelara la respuesta. Luminosa tristeza a mejor decir.

¿Ecce homo?

Sonría por favor

Sonría por favor

Hay una forma esencial de ser que consiste en protestar. No se si mi yo forma parte de esa esencia. Lo que si se es que formo parte de un colectivo de locos que no nos conocemos y que ni siquiera podemos reconocernos porque siempre huimos de nuestros iguales. ¿Miedo quizás?...aunque para ser sincero, alguno de esos locos si que conozco. En estas páginas estamos dos.

El tiempo de la verdad ha pasado, ahora vivimos en el tiempo de la apariencia. Si algo aparenta ser algo es que lo es. Da igual que sea lo otro. Da igual que la realidad sea azul porque si aparenta ser verde nos compramos una cerveza porque así nos lo dicen en la tele. Si no nos queda tiempo para pensar en nosotros da igual porque aparentemente vivimos una vida de deseos complacidos, de máquinas con botoncitos en nuestro salón, de premuras constantes, de amores apresurados, de sexo virtual, de coches japoneses, de eterna juventud, de culos respingones, de lealtades infames y traiciones cotidianas.

Una vez que el tercer dígito entero aparece por nuestras vidas, entonces nos da por pensar que ya no somos nadie. Estoy harto de ver a gente que parecía que existía por este mundo, y ahora sin embargo les veo translúcidos, veo la realidad a través de ellos , los atraviesa y lo llevan muy bien. Siempre tienen una sonrisa flácida de oreja a oreja. Siempre están dispuestos para salir retratados por el objetivo de la apariencia de lo que tiene que ser como tiene que ser.

Quizás debiera mirarme más en el espejo...

New York, New York

New York, New York

Vuelvo de New York. Es como si volviera de una película. En el anden del metro, el mismisimo sitio donde hace cabriolas Neo de Matrix y en el vagón, donde sale ese hideputa de Ghost tan feo como solo se puede ver en USA. Junto al Fushing Meadows (o como carajo se llame), escena de Tommy Lee Jones y Will Smith aniquilando un extraterrestre gigante; yendo por la quinta a la altura de Union square un homeless que me recuerda a una pelicula de este tio irlandés, Liam. Ah! y estan los yellow cabs..cómo no acordarse de Taxi driver!

Si recorrer New York es como ver escenas de película. Hasta de las alcantarillas sale vapor!

Finalmente, en esa trayectoria desde Central Park hacia el sur de Manhattan, a dos pasos del Battery Park dese donde se divisa la mínima estatua de la libertad en brutal pedestal, entonces te encuentras de repente con el agujero de las Torres Gemelas.

Hostias! No era una película!

Brote psicótico I. Duelo a garrotazos.

Brote psicótico I. Duelo a garrotazos.

Fernando Alonso ha puesto the peak in Flandes. El nuevo Pelayo. Ferrari y los nipones son unos tramposos. No. En español, este idioma secular, no existen medias tintas. Perdimos los pelos de la lengua en el proceso de la evolución que nos trae desde Atapuerca. Se pasa del insulto de riqueza imponderable como mas facilidad que en otros idiomas y se pasa al garrotazo sin mediar palabra cuando esta escasea. Y escasean con frecuencia. Es el “bread, bread and wine wine” que no entiende ni dios en todo el mundo. O el “break someone’s face in two and shit on the mother that gave you birth!”. Luego ha dicho, Fernando, que los periodistas españoles, están esperando a que pinche, para decir que no aguanta la presión. Un prueba mas de los que asturianos son quienes como mas derecho pueden llamarse españoles. La presión...ese mal del país, con la que we throw the house through the window con facilidad pasmosa. Que memez... pero qué gesto!

Qué triste verdad! Qué pena me da España, y qué rabia, que es un sentimiento tan singularmente español. ¡Qué rabia! es un sentimiento que el sajón no tiene. El sajon se indigna. El alemán se irrita. El francés desprecia pero el español ¡Qué rabia!

España: es como tener un hijo tonto. Si por quererlo mas fuera más listo pero.... En esto, me veo irremediablemente español. Los genes no en vano. Ser español es un gen dominante frente al sajonismo recesivo. Es el fenotipo inocultable. España, camisa blanca! Qué jodio el Blas de Otero y qué clarividencia mas cabrona.

Otro ejemplo de la busquedad insaciable de causas. Mirad a esta España centripeta. Mirad al País Vasco o a Cataluña y cuanto más lo mireís mas españoles, peninsulares o como coño queraís llamarlos, los vereís. Cuando mas reniegan y cómo reniegan, mas se acercan a la sangre ancestral y al seny o hibris mas auténticamente al territorio, esta peninsula que por los pelos se agarra o nos agarra a Europa. Creo que Castilla, vieja o nueva, dejó hace centurias de representar los valores eternos, eternamente brutales, del habitante de esta orografia puñetera. Los vascos y los catalanes son los mas directos herederos de las virtudes de los pobladores de acá. Sus boberías son tan claramente nativas, sus majaderías tan ibéricas o celtibéricas, que si no fuera, por ese fatalismo que nos acompaña desde Numancia, diría que estamos a punto de ser imperio. Eso si, imperio por los pelos, por cojones, porque yes. En negando y renegando, el vasco o el catalán despliega toda las virtudes del españolismo mas atávico y peligroso. Tan españoles, que a veces se pasan y parecen castellanos viejos. Esta es la misería intrinseca del nativo de acá, que no habiendo encontrando causa justa, la emprende a garrotazos con el vecino, el hermano o primo. O dicho en plata, como de otro modo no podía ser: solo para tocar los cojones y ver qué pasa. Para colmo, disfrutan de la proverbial ineptitud de sus gobernantes tan característica del país desde Wamba o Wenceslao. La otra, esa tozudez rural de celtibero, vascon, o tarteso que no se deja conquistar estando conquistado aunque no tenga nada que ofrecer como botin. Todo indigena del territorio, es una numancia o un trafalgar, by default. Será por orgullo aunque luego queden en nada, en ironía acaso. Será la necesidad de un ontología de las españas, de una causa. Será por eso que es en la misería absoluta, donde el español se muestra especialmente lucido. Para la miseria we paint us alone. Es el caos donde prosperamos. ¡Què mejor causa! Pero el mundo esta cada vez mas organizado de la mano del sajón. Un sajón que extermina con disciplina y eficacia. Un sajón tenaz y paciente. Es lógico que en este mundo, el español no tenga mucho que hacer de momento. Ni es organizado, ni paciente ni tenaz. Es un long-live-the virgin, cojonudo para las fiestas, para las hostias, para las causas. No para la organización. El anarquismo es español, que es decir catalan, asturiano o como te salga de los huevos. Sin medianias, sin medias tintas. Al pan, pan y al vino, vino. O blanco o negro. Y si es castaño oscuro, ya te estas pasando, macho. Será por eso que estamos en el extremo de Europa. Cuando teníamos causa (disfrazadas de religiosas) cagábamos en Lima, Argel, en Flandes o en la mismisima Francia hugonote. Qué oportunidad de cortarle el cuello a Francisco I, seremos gilipollas

El español, no lo olvidemos, con causa se mata o desvive con facilidad. Sin causa, idem. Se pica con asombra rapidez y esta presto a “you don’t know who you are playing youself with” Si hay ir se va y si es el vecino, mejor que mejor. Pa´ que ir mas lejos. Goya en ese grabado de dos hombres enterrados por las rodillas dándose garrotazos representa al nativo sin causa, al nativo de este territorio de acá, aún sin nombre, anterior a godos o los romanos, a los tartesos o finicios. La celtibéria. Aqui fueron a llegar los indoeuropeos residuales, los iberos y celtas que migraron los primeros, los finicios residuales, los vandalos residuales, los sarracenos orientales que no se conformaban con el Danubio o el Garonne. Los del gen por mis huevos que llegaban al fin de mundo, al finis terrae, no se sabe pá qué. Eso se verá. Acaso por contemplar, like a master, el declive del sol. Very proper.

Triste. Porque después recorres el país, ahora en plena primavera y te das cuenta, que esta tierra del fin del mundo, esta “tierra de muertos” como el everismo celta irlandés considera, es la hostia de bonito, de singular, de auténtica. ¡Si solo tuviera una causa! Un chiquita. Un descubrir una América o un denunciar llamando por su nombre en lengua peninsular a todos los sirvengüenzas del mundo. Sin pelos en la lengua. Bastaría acaso repetir en alguna lengua vernacula de acá, hideputa o mala madra que te parío para amendrentar a los desalmados. ¿Por qué no la causa de derribar a los poderosos, no para nosotros, para el mundo? ¿Por qué no la causa de llevar la tortilla de patata a todos los que se mueren de hambre? ¿por qué no oponerse a este estilo pervertido de mundo sajón, ruso, chino o francés? ¿por qué no exportar España y el caos al mundo? ¿por qué no hacer las cosas a la española?

Si. La cosa es triste porque sus gentes, norte o sur, levante o poniente, unidos por destino histórico absolutamente fatal ausente de causas nobles son todos inevitablemente como Alonso Quijanos enloquecidos, que necesitan de la aventura, los molinos, dulcineas ridiculas. Necesitan el invento, la suceptibilidad, necesitan poner a parir tó dios a ver si cae la breva de una buena manta de hostias, mientras se juega una partida de mus, con mucho pique, y se apura el soberano. Asi, asi se desgastan malamente los esfuerzos en las tabernas hasta que haya ocasión para echarse al monte, a las serranías, como bandoleros o maquis, nuestra oculta vocación desde Viriato.

¿Que fue la guerra civil? causas enlonquecidas.

Nuestro amigo Cioran, ese reconocido apátrida, que llegó a confesar su deseo haber sido español dice: el español siempre da la impresión de que echa algo de menos. (Conversaciones -Tusquets)

Quizás una causa, un razón de ser o desaparecer.

Locura diaria

Locura diaria

Dicen que Andy Kauffman era un tipo extravagante que vivió como tal toda su vida. Por otro lado alguien me dijo una vez que los ganadores son los perdedores, aquellos que sienten su vida arponeada una y otra vez por una existencia sin sentido son los que ganan porque dedican su tiempo a buscar un sentido. Ganan los que sufren,...suena a frase cristiana. Pero no me acaba de quedar claro. ¿Dónde está la ganancia en una vida sufrida eternamente?...¿Prometeo sufría?, imagino que sí porque lo suyo era un castigo divino. Pero si era un castigo, entonces ¿dónde está la ganancia? Porque, además, Prometeo no podía sacar nada edificante de su castigo porque era eterno y no había posibilidad de reinserción, la única reinserción era la de su hígado regenerado eternamente.
Digo esto porque ahora no acabo de ver claro si alguien tiene que castigarnos por ser como somos o si no debemos ser lo qué somos y es mejor ser lo que dicen que somos. Y ese “lo que dicen” es lo que unos cuantos con cara de buena persona, actos de buena persona y palabras de buena persona, se encargan de trasmitirnos. Creo que todas esas buenas personas hacen una donación en Navidad, o van con sus hijos a que vean a los reyes de Oriente –todos sin connotación islámica por cierto, salvo el negro, y debe ser copto-. Esas buenas personas son aburridas pero reparten felicidad porque reparten inconsciencia. Reparten cerebros planos e ideas grises allá por dónde van. Son nuestros reyes con móviles nuevos cada año y una nueva sonrisa que nos tiende una mano plagada de buenos deseos.

Nunca he sabido muy bien si tenemos una labor trascendente. Yo creo que no, pero prefiero no pensar en ello porque si piensas mucho en ello puedes terminar por volverte loco y pedir la paz como un poseso mientras que el que te pinta las pancartas es el mismo que el que saca una plusvalía de las armas que vende. Y, ¿dónde está la plusvalía de las armas?, ¿es lícito ser socialista y belicista?...¿qué es lo lícito?

Tener crisis existenciales está mal visto porque nadie debe ser infeliz en el mundo que nos venden todos los días. Recuerdo a Huxley y veo que epsilones somos todos. Los alfas no existen salvo en el cine y llevan trajes y mallas de licra ajustada al cuerpo y reparten puñetazos entre saltos imposibles. Antes la licra la usaban los heavies horteras de los ochenta, pensando que así eran más varoniles. Pero solo eran más patéticos yendo así vestidos entre coches deportivos negros y rubias de bote con pelo cardado. Ahora sin embargo si vuelas o tienes poderes mutantes resulta que sí eres alguien porque el cine así lo ha vendido. Hemos pasado de la pasión del tebeo semanal a la paranoia de la película anual. Estamos en el suburbio de nuestros pensamientos, pero es que nuestros pensamientos ya no son nuestros porque si alguien se empeña podría hacernos creer que –como decía esa banda- dos mas dos son cinco y todos lo aceptaremos porque no hemos prestado suficiente atención a nuestro mundo.

Actualmente no queda casi nadie que piense entre la masa, todos los que piensan o están locos o dicen cosas raras que para el caso es lo mismo. Luego hay otros que dan conferencias en universidades de Estados Unidos y dicen que piensan mientras que en realidad es que simulan estar locos para parecer que piensan de verdad. Nos hemos vuelto una gran colectividad de sinsentido que es ordeñada día tras día por nosotros mismos en forma de sistema capitalista. Nos hemos dado un sistema tan bonito y perfecto que permite la divergencia porque la divergencia consume y el consumismo es beneficioso. Es tal la rueda de molino en la que andamos todos que por mucho que llueva y por mucho aire que haya, jamás saldrá fuera de su eje, jamás se desencajará porque nosotros mismos de forma espontánea e involuntaria no permitimos que se salga. Lo único que podemos hacer en contra de la rueda es sentarnos a mirarla. La inactividad. Pero eso es insostenible porque los deberes pueden más que nuestra voluntad. A la larga nos montamos otra vez en el engranaje y lo empujamos si es necesario, porque no queremos que la rueda se pare para nosotros sino solo para los demás.
Todos estamos montados..., y de forma habitual vivimos esperando una lluvia otoñal que lave nuestras conciencias. Al menos yo sigo esperando...

Huir de uno mismo

Huir de uno mismo

Me hablan de la conciencia como algo elevado, como lo que te dicta lo bueno y lo malo, lo que te dice qué hacer y porqué hacerlo. Me hace gracia. El planteamiento ajeno de todo. El argumento que la verdad está ahí fuera y nosotros no somos responsables de nada. ¡Qué bueno es el hombre, y la mujer, y el hermafrodita!
Huir de la responsabilidad es algo que lleva haciendo el ser humano desde que piensa. Y a veces pienso que parte de los filósofos no son filósofos sino escapistas. Decir que la conciencia es quien dicta es tremendamente exculpador. Si algo está mal hecho es problema de mi conciencia que además es algo externo que linda con el espíritu, con lo trascendente, y por tanto con algo que se escapa a nosotros y de lo que, por tanto, no somos responsables.

La realidad es que somos responsables hasta de pensar. Pero eso nadie lo piensa, porque para pensar hace falta pensar que se piensa, y esa reflexión solo la hacen los filósofos o los escapistas. Otro día hablaré de lo que creo que es la conciencia, y de porqué se hacen las cosas malas o buenas. De momento me quedo con la idea de que solo se hace aquello que nos hace sentir mejor. Y si te hace sentir mal algo que haces sabiendo que vas a sentirte mal, bueno...el masoquismo no es nada nuevo.

De los errores me escabuyo
Cual hiedra trepando desde el suelo
Cual fugaz estrella a nuestros ojos
Luciendo y apagando su destello

No querer lo equivocado es humano
No quererlo, pues quererlo es ya errado
Admitir lo que es perfecto me es muy sano
Y más aún siendo mío, de virtudes bien techado

Y asi voy yo, como todos los que van
Por este mundo de falacias, sin verdad
Con un leve tul de rojo tafetán
Para ocultar mis errores, la verdad.

Muchos besos...a todos y todas

Muchos besos...a todos y todas

Mentirosear -palabra inexistente pero que me gusta, es como mentir pero de forma más inocente-, está muy de moda en esto del arte, en eso de sublimar momentos y vender imágenes, en esto de los leiv-motiv. El beso francés era mentira, y también se mentiroseó en el beso neoyorquino. También fue amañado. También fue un icono, y de iconos vamos viviendo, de iconos bonitos y de iconos feos, de modelos de todo tipo, buenos y malos. Toda nuestra maravillosa iconografía occidental que comienza por unos besos y termina en otros besos quizás judásicos (tampoco debe existir), pero besos al fín. Y ya se sabe que un beso siempre nos gusta antes de irnos a la cama a dormir.

Dormimos todos los días...

Dormimos todos los días...

Esta semana lleva camino de convertirse en semana importante por motivos católicos, por motivos heredados de siglos. Por un sacerdote polaco que nos abandona. Esta semana las televisiones nos abrumarán con referencias, el fin de semana pasado ya lo hicieron. Esta semana es semana de reflexión.

¿Qué pasa con el resto de las semanas?

Dormimos.

Geografía Universal

Geografía Universal

Sobre el mapa inmaculado de la ignorancia, traza el conquistador montañas, ríos vaguadas, junglas y desiertos imaginados. Con la regla establece virreinatos cuyas fronteras no encuentran resguardo en los valles profundos que él mismo ha imaginado. Trazado la cartografía básica, detalla los caminos que ha de recorrer su febril búsqueda, funda ciudades y aldeas, que puebla con indígenas desnudos y desamparados, marca líneas de abastecimientos, yacimientos, y explota bosques, anega valles, construyen puertos y tabernas, da cobijo a las pirateria, construye guarniciones e iglesias, marca los lugares de batalla, los campamentos, los barracones, los cementerios, los mercados, los cercados, las ruinas indígenas, traza la linea imaginaria de un norte anochecido y boreal, detalla las ensenadas y las bahias, establece cañones y cuevas, da nombre conocidos a lo desconocido, y manda el cartografo construir un globo terráqueo donde guardar sus pasiones.

En fin, el conquistador sobre el mapa inmaculado traza fronteras que nunca existieron para el nativo, que agobiado con tanto nombre, poblado, valle, bosque renombrado, se oculta una noche en los mas profundo de ese mapa inmaculado y cristiano para jamás ser visto otra vez, como el lobo, o la chotacabras...

Le Baiser de l’Hôtel de Ville”, Paris 1950

Le Baiser de l’Hôtel de Ville”, Paris 1950

Todo es mentira. El beso de Doisneau en el l’Hôtel de Ville, en París, 1950, era mentira. Dos modelos se prestaron a ello. No, no era la imagen tomada espóntaneamente desde la terraza de un bistro en Paris. Imagen amañada,imagen virtual. Una avanzadilla de la mentira virtual. Publicidad. ¿Serán asi todas las fotos?

Se confirma asi que estas cosas no ocurren tan perfectamente a la vista. La realidad es menos perfecta, y también menos evidente. ¿Evidente? Me gusta esa idea.

Ahora, se subasta la foto. Ahora que no vale nada.

Me quedo con la realidad imperfecta.

Tentativas de libre prensamiento

Tentativas de libre prensamiento

El librepensamiento es el ejercicio consciente y esforzado de la libertad de pensamiento, la independencia de juicio, el adecuado uso de la razón y la sin razon para entender el mundo, la existencia individual y colectiva. Es pincel del arte de vivir, es la base del muy antiguo y noble oficio de ser Hombre, de pretender ser humano hasta sus últimas consecuencias.

El librepensamiento es ingrediente necesario hacia la libre acción, la libertad para actuar, la subversión a la inhumanidad, a la aniquilación, es la voluntad vital de mover, empujar y dirigir la existencia, con las limitaciones, adaptaciones, riesgos que le son propias a la vida. Con ellas hay que lidiar. Ha de lidiar con su miedo, su perversión, su comodidad, su soledad, sus prejuicios, su educación, su pasado, sus emociones, sus recuerdos, sus vicios, sus sentimientos, su frustración. En suma, es la búsqueda esforzada, franca, cauta y recelosa de la díscola Verdad con mayúscula que anima al ser humano, por mero hecho de ser humano. Sin búsqueda, no hay hombre, no hay humanidad.

Es una decisión ética, un negarse a ser indiferente. En la zozobra existencial, navegar o ir a la deriva, naufragar en el intento o naufragar por no intentarlo, es la suprema libertad. Decidir achicar velar, tomar el timón, iniciar la singladura es el primer acto de libertad. En cambio, ir a la deriva, es el último. La muerte.

El librepensador explora, investiga, se lanza a la caza, con mas miedo que vergüenza.

El librepensador tiene una fé que no tiene nombre de dios. Cree en el ser humano incluso en su miseria. El librepensador necesariamente profesa la fé del Hombre. Si no tuviera está fé, no creería en su libertad como hombre, no creería en la posibilidad, no creería en que en este mar, no se trata de que no haya olas, que es el cielo de los ingenuos, sino en cómo navegarlas. No se trata de vivir en un paraiso sino hacer de la vida un paraiso. Y sin embargo, en su fé le asaltan dudas y contradicciones, como le asalta al explorador que recorre el piélago y no encuentra isla donde conformarse. El explorador busca para encontrarse.

Las reposas tienen cuevas, pero el hijo del Hombre no tiene donde reposar su cabeza. Cuando el hombre encuentra cueva, deja de serlo, se desnaturaliza, se animaliza, se aniquila.

Porque cree en el Hombre, no es presto el librepensador en creer a los hombres, y las cosas de los hombres. Desconfia prudentemente de los caminos trillados, desconfia hasta de sus propios cálculos cartográficos, ¿cuántos más lo ha de hacer con lo que vienen otros a decirle? Por eso el librepensador parece un rebelde porque incluso en su ignorancia desconfía prudentemente. Todos, igualmente ignorantes, confian pero él no. El librepensador se reserva el derecho de discrepar incluso cuando aún no ha encontrado razones para ello, o precisamente por eso.

El librepensador es esceptico hasta de su fé. No se agarra a su fé porque no vive para su fé. Tiene fé para vivir lo humamente posible. Incluso cuando habla de ella, la desprecia. Los budista lo dicen de esta manera: “cuando hables del Buda, lávate la boca con jabón”.

El mayor escepticismo la tiene cde aquellos que dicen que no puede entender, o que hace falta algo que solo la gracia concede, de quien le insiste en que confie en él, sin preguntar, sin encontrar razones para ello. Aquel que dice “ten fé en mi, liberate de tu carga”. Cada cual su cruz así reviente.¿Por qué liberarme de lo que me da la vida? Por eso el librepensador no se amanceba con las autoridades que todos respetan. Él no es elegido a sentarse a la derecha del buen rey sino es el que elige sentarse a la derecha del rey. Y por eso el rey, le aprecia.

No le escoge dios entre los mejores, sino él escoje a dios.

Ser humano es difícil y raro. La rareza hace del librepensador un trasgresor molesto. Cada cual su cruz así reviente

Otro día

Otro día

Pasa el tiempo con una fiereza inusitada y solo suenan rumores antiguos de cabezas pensantes que fueron cercenadas por el hacha degolladora de la monotonía gris. La sangre de esas cabezas alimentan a las alimañas ávidas de carne, lanzando dentelladas por donde van.

No hay peligro de nada porque nada es peligroso salvo pensar que el tiempo del gran hermano ya está aquí. El tiempo de no pensar más que en carnes desnudas, aspirando hedores de muerte entre las pisadas de cíclopes ansiosos de lujuria. Gigantes gritando por colmar su sed de sexo insano, destrucción sanguinolenta, fuegos apocalípticos y gente con la mirada perdida contemplando sin más para luego comprar en carrefour.

Nada es lo que es porque no queremos que sea. Queremos que parezca, lo importante es parecer y el ser se lo dejan a espíritus atormentados, prometeos torturados por intentar llevar la luz a los que no quieren ver más que las sombras. Y esos necios fueron los que condenaron al sabio.

Noticias frescas

Noticias frescas

Ahora pasan tantas cosas, o nos quieren hacer creer que pasan, que aburren. Se nos entuba constantemente a base de noticias frescas, brutales, escandalosas, fraticidas, catastróficas, muerte en suma. Cuando no nos embarcan en marchas absurdas, “la hora del odio o del amor”. Esto nos mantiene en estado vegetativo como a la Shiavo. La muerte, esa vieja y conocida parca, hoz en mano, es lo mas noticiable de hoy en día. Debe estar encantada. Jamás fue recibida con tanto júbilo. Te puedes imaginar. Sin la alimentación de noticias asistida, probablemente nos moriríamos pero de aburrimiento o nos veríamos obligados a montar un cirio; lo primero sería eutanasia y no interesa que nos muramos, basta que seamos zombies que trabajan es bien conocido que los muertos son inútiles. Lo segundo en cambio, implica agitación, revolución, revueltas, cambio, desorden, mal rollo...que es peligroso por incontrolable.

Hoy hay noticias frescas, mientras que el cadáver aún permanece tibio. Hace un días, me quejaba de que esto es un aburrimiento, “un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento” que diría el poeta maldito (lo cita Bolaño, el “2666” que me acaban de prestar). Los acontecimientos del fin de semana no han hecho más que confirmármelo: nos morimos de tedio, que es lo mismo que morirse de desesperanza, parálisis, de distopía, de nadería. Los medios se han arrojado sobre el muerto como buitres carroñeros, para hincar el diente sobre las reenblandecidas carnes, roer los huesos viejos y sacar el correoso tuétano antes de que el tiempo, que todo lo pudre, lo eche a perder. La papilla tiene para al menos 2 o tres semanas, pero en el atardecer del lunes, máximo, ya nos estará regurgitando en el esófago. Valoraciones, documentales, polémicas, opiniones para todos los gustos. Acabaran por aburrirnos y el hedor de podredumbre, nos retirará con espanto de la pantalla de la televisión, ese plato de inmundicias. Los periodistas no tienen medida y como cocineros de conocimiento, son un desperdicio. Entre tanto, el novillo de tres cabezas o la matanza de focas en Groenlandia, tendrán que esperar a tiempos de hambruna informativa.

La gente, la ciudadanía que dicen los pedantes, se ha lanzado también a la calle, sábado por la noche para entubarse con la papilla periodística. Tanto desmadre sexual no podía ser bueno ¿qué ha sido del sabado sabete, ritual de obligado cumplimiento? El sábado pasado, el aburrimiento era atroz, no había fútbol interesante y la lista blanca de HB, no nos hace ni levantar una ceja. Qué mejor ocasión para reunirse con otros aburridos y creer, si quiera por un instante, que estamos vivos, sintiéndonos con otros, añorando a un muerto sobre el que pocos, francamente casi nadie, reparaba apenas hace unas semanas. En fin, cuanta desesperanza intima en la plaza de San Pedro. Las lágrimas son de desesperanza.

La muerte ha sido siempre un revulsivo repulsivo. Una medida in extremis para la levantar la moral de los simples. Cuando la palabra no basta, se recurre a la violencia. Qué hay mas violento que enfrentarse a la muerte. Sin embargo, recurrir a él, sin que ella nos llame, es hacer trampas. “I can make you feel, but I can’t make you think” que decía Little Milton (“Thick as brick”). Y ademas, es muy fácil sentirse vivo, especialmente con la muerte ajena. ¿Qué hubiera sido del concepto del alma, si Sócrates no se hubiera suicidado? El propio cristianismo se nutre de la idea de la muerte. La muerte de Cristo y su pasión, id est, de su sufrimiento, no es de algún modo ¿un fracaso? Aquel viernes santo, el aburrimiento fue también atroz, no en vano era Sabath, es decir, nada. El Sabath no sé puede hacer nada, ni ir de tiendas, ni hacer la cama ni deshacerla. Aquel fin de semana, lo salvó Pilatos con un espectáculo inolvidable. Los judios tampoco estuvieron mal. Judios somos todos. La DGT lo hace solo en fechas señaladas. Próxima sesión: puente de mayo.

Jesús el galileo, acabó por saber que las palabras con aquellos zotes no bastaba. Tenía que haber espectáculo. La tradición nos dice que hubiera querido apartar de si esa copa. Pero era inevitable. Muerte u ostracismo. Eligió morir. Suprema libertad. En la historia de los hombres, pensar ha sido siempre mas raro que morir, aunque solo sea porque hay mas muertos que pensadores. No, si al final, Sigmundo va tener razón, con el thanatos de los cojones.

Pero a lo que ibamos. El aburrimiento es la esencia de la muerte, ergo esto huele a muerto que apesta. Me refiero al mundo occidental que hay otros mundos donde las gentes, que aún no alcanzado la categoría de ciudadanía, aún no se les has arrebatado el lujo de pelearse para vivir, solo que no les queda mucho tiempo para pensar. Ir de tiendas, ver la televisón, o tontear con el ombligo del turno, tampoco da para mucho. Un orgasmo que adormece y enturbia el pensamiento.

Si el infierno existe, lo que resulta muy creíble y a los datos me remito, es imaginándolo como un lugar donde los condenados se enfrentan a un tedio recalcitrante, rectal y plano por toda la eternidad, per seculo secolorum. Un aburrimiento del cual no se puede escapar, porque la muerte ya no es imposible. Y al contrario, si el cielo resulta tan difícilmente creíble es porque resulta del todo imposible imaginar un lugar de felicidad por un lado completa y siempre insatisfecha, eternamente entretenida. Solo el valhalla vikingo resulta creíble: permanente borrachera de cerveza y de sexo con rubias espectaculares de pezones como pechizcos imposibles para acallar la conciencia de la existencia....¡vaya! ¿no es esto lo que buscan muchos el fin de semana?

Relectura de 1984. ¿Qué empujó a Will Smith a enfrentarse a la sociedad de “1984” orwelliano? ¿la rebelión política? ¿la revolución social? ¿la búsqueda de la libertad? ¿la verdad? ¿la salvación?

Algo viene pasando. La tiranía se ha refinado y además de hacerse, secreta, oculta y sutil es omniscente. Resulta difícil escapar de ella porque sus cadenas no son evidentes. La burda represión de antaño, fuera libertades, fuera derechos, fuera cultura, libros, terror terrestre y celestial, fuera buen rollito ha sido reemplazada por toma libertades fundamentales (sexo, consumo, bienestar), toma culturilla, libros basuras, toma buen rollito...en suma, aburrete hasta morir, es decir, te voy a aturdir del tal modo que se te van a quitar las ganas hasta de morir ¿Hay algo mas paralizante que el aburrimiento?

El ficticio Will Smith luchó contra su rotundo aburrimiento. Pero, el Jesús histórico ¿de qué quería salvarnos?

Que conste, que no pienso hablar del Papa.

La imagen es de Paul Klee, Death andFire, 1940